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Sistema de autoridad y estructura

sociopolítica guaraní

 

El sistema  de  autoridad de las étnias Paï Tavyterã, Ava  y Mbya Guaraní, corresponde en sus 1íneas generales al de los guaraníes en general.  El liderazgo no se define tanto por el líder, cacique, o mboruvicha. Es un sistema  que incluye a representantes de los diferentes parentescos asentados en el lugar según sus propias cualificaciones.

Así, forman parte del sistema de dirección y mando de la comunidad total miembros religiosos, políticos y "cabezantes de grupos". Este grupo de "notables" así contituido asume, manifiesta o implícitamente según los casos, la dirección y conducción de la comunidad; esta realidad no siempre claramente perceptible es la que dificulta su entendimiento necesario en la implementación de acciones válidas junto al guaraní.

El líder político (cacique, comisario, mboruvicha), por naturaleza es manifiestamente firme; visiblemente ejerce el control social diario, participa decidídamente en la solución de los problemas personales y grupales, actúa con fuerza en la defensa de la comunidad y sus recursos e integrantes. En contraposición, el líder religioso (Oporaíva, Mba'ekuae, Ñanderú), reúne grandeza espiritual, no se impone y es responsable de la educación de los jóvenes; asegura la permanente reinterpretación histórica de la comunidad, su presencia es ordinariamente inadvertida.

La representeción de la comunidad es habitualmente ejercida por el líder político nominado en Aty Guazú, (asamblea general plenaria). En dicho Aty Guazú se expresa simplemente el consenso ya anteriormente logrado dentro de los grupos familiares constitutivos.

Este sistema de autoridad y liderazgo así descrito es legitimador del poder político en la comunidad, y a la vez, ejerce permanente influencia y acompañamiento efectivo sobre el 1íder político designado. En verdad el liderazgo religioso ha sido el más estable, mientras que el político en los últimos años está en proceso de afianzamiento creciente y sostenido. Representan esfuerzos de adaptación a situaciones nuevas generadas por factores externos que escapan al control posible de las comunidades.

Así por ejemplo: la estructura política de los Paï Tavyterã está constituida por el Tekoharuvicha, jefe religioso,  máxima autoridad,  poseedor de las costumbres y  tradiciones; el Mboruvicha, es el encargado de hacer cumplir los mandatos, defensa de la cosa pública comunal, también está encargado del relacionamiento exterior de la comunidad; el Yvyra'ija o Avaete, es el auxiliar del Tekoharuvicha o ayudante del Mboruvicha.

La imposición de la personería jurídica para el reconocimiento legal de las comunidades indígenas  no es otra cosa que la legitimación de la atomización de los pueblos indígenas en comunidades fragmentadas por el despojo de sus territorios por la desaparición de los notables y legendarios caciques, líderes políticos.

Esta figura, explícita e implícitamente, redujo a las comunidades a existir y funcionar de modo individualista, desvinculándose formalmente; es la ruptura de la tradicional estructura socio-política y cultural del sistema de vida de los guaraníes.

Dada la capacidad de sobrevivencia de los guaraníes  inherente a su sistema cultural y religioso, encaran alternativas de recuperación basadas en el Teko Guaraní, lideradas por los Tekoharuvicha,  y consiste en convocar a pares de varias comunidades a encuentros de reflexión y Ñembo'e (Oración).

El aumento de los conflictos sectoriales y de generación en la convivencia interna fue otro factor desencadenante para la recuperación de la interrelación comunal e intercomunitaria.

En un segundo momento, se convocan Mboruvicha, Yvyra'ija y conjuntamente, generan una dinámica propia que apunta a estructurar compromisos intercomunitarios, a fin de encontrar soluciones a conflictos y evitar la cooptación a individuos indígenas comprometidos en situaciones irregulares. Tales acciones visualizaron la necesidad del debido reconocimiento legal por parte de las autoridades nacionales.

Las experiencias les hicieron avanzar a otras instancias: como ser la formalización de la figura organizativa, el usufructo de espacios políticos y la regulación social establecidos en la Ley 904/81, consagrados posteriormente en la Constitución Nacional.

Este proceso es protagonizado por las étnias Ava y Mbya guaraní. Los Paï Tavyterã aún mantenían canales de vinculación intercomunitaria y regional, y de regulación o control social. Ante la posibilidad de objetivar un interés étnico (la recuperación del lugar sagrado Jasuka Venda), no dudaron en buscar una figura jurídica que satisfaga dicha necesidad puntual. Esto posibilitó el reconocimiento a nivel de las autoridades nacionales de una forma tradicional de gobierno étnico.

Loe objetivos contemplados en los estatutos constitutivos de cada organización denotan la necesidad del fortalecimiento de la cultura guaraní y la recuperación del relacionamiento intercomunitario. Quienes no las visualizaron en principio, las van constatando paulatinamente al interior de sus respectivas organizaciones.

El liderazgo no define tanto por el líder, cacique, o mboruvicha.
Forman parte del sistema de dirección y mando de la comunidad los miembros religiosos, políticos y "cabezantes de grupos".
El líder político (cacique, comisario, mboruvicha), por naturaleza es manifiestamente firme; visiblemente ejerce el control social diario.
El líder religioso, reúne grandeza espiritual, no se impone y es responsable de la educación de los jóvenes.
El liderazgo religioso ha sido el más estable, mientras que el político en los últimos años está en proceso de afianzamiento.
La imposición de la personería jurídica para el reconocimiento legal de las comunidades indígenas  no es otra cosa que la legitimación de la atomización de los pueblos indígenas en comunidades fragmentadas.
El aumento de los conflictos sectoriales y de generación en la convivencia interna fue otro factor desencadenante para la recuperación de la interrelación comunal e intercomunitaria.
En un segundo momento, se convocan Mboruvicha, Yvyra'ija y conjuntamente, generan una dinámica propia que apunta a estructurar compromisos intercomunitarios

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